El hijastro de Jane Cane la somete salvajemente a su voluntad

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Descripción

Jane Cane ya está acostumbrándose a vérselas putas cada vez que se queda a solas en la casa con el hijastro. Desde que el cabrón descubrió que la madrastra le ponía los cuernos al padre, se la folla sin pena ni piedad, humillándola y maltratándola como si fuera una sucia perra sumisa. El cabrón la pone de rodillas y le folla bien la boca haciéndole tragar toda la polla y, cuando siente que ya está por correrse, se la mete por el coño en la postura del perrito. Cuando la zorra se acostumbra a su rabo y empieza a disfrutarlo, se la saca y se la clava en el culo. A veces, la madrastra cree que hasta sería mejor que le confesara la infidelidad al marido antes de que siga follándosela de esa manera.