Dos productores convencen a una camarera catalana y se deja follar en público

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Descripción

Cuando la camarera de la pizzería les sugirió a los dos productores el precio de la propina, se quedaron sorprendidos. Está claro que la propina es optativa y voluntaria, pero ella la considera parte de su paga diaria. Los chavales, dos cracks del porno, se dieron cuenta de que a la tía no le sobraba un céntimo y, como tenía un cuerpazo, le propusieron probarse para currar como pornostar. La guarra aceptó sin dudarlo, así que veinte minutos después, cuando acabó de currar, la llevaron detrás del puente que estaba cerca de allí para follársela al aire libre y comprobar que tan buena era haciendo mamadas.